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La depreciación de activos ya no se regirá por reglas de Sunat

Los activos ahora se depreciarán con criterios de las Normas Internacionales de Información Financiera
(NIIF), por lo cual se debe realizar una estimación de su vida útil.

Uno de los principales cambios en la aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera -NIIF (ver página 2) es el referido a la depreciación de los activos de la empresa, que para tal efecto se requerirá la estimación de la vida útil del bien (tasación); esto es un nuevo costo que será asumido por la empresa, afirmaron expertos de Grupo Siglo- MLV Contadores.
Ello ya que por el uso de las normas NIIF las tasas de estimación de la vida útil establecen una depreciación financiera que no necesariamente coincidirá con la tasa de depreciación para fines tributarios.
Por lo que se necesitará un doble registro contable; uno para la tasa de depreciación de la norma tributaria y otro para la tasa de depreciación financiera de la norma NIIF.
La práctica empresarial anterior a la modificación, estimaba la vida útil del activo (depreciación) de acuerdo a la tasa máxima de la norma tributaria.

Casos
Ahora la estimación de la vida útil tiene dos aplicaciones distintas a las que se venía usando: se determina una depreciación financiera mayor, o menor a la tasa de depreciación límite establecida por la norma tributaria. Así, por ejemplo, si la depreciación financiera es menor a la tasa de depreciación tributaria, este último porcentaje será el aplicable.
Así, si un activo vale 100 y la tasa de depreciación tributaria es de 10% (por lo que tendrá una vida útil de 10 años), comparada con la preciación financiera, que establece una tasa menor de 5% (es decir tiene un uso útil de 20 años), se aplicará esta última tasa ya que el tope tributario es un máximo.
En cambio, si la tasa de depreciación financiera estimada superara a la tasa límite de depreciación tributaria, la diferencia entre las tasas, será un gasto pero no deducible para efectos del Impuesto a la Renta (IR). Sin embargo, esta diferencia luego se compensará, siempre que se consigne la diferencia como reparo diferido en los siguientes ejercicios. Por ejemplo, si un activo vale 100 y la tasa de depreciación tributaria es de 10% (vida útil de diez años), pero la depreciación financiera tiene una tasa de 20% (vida útil de cinco años), existirá una diferencia de 10 puntos porcentuales que no serán considerados como gasto deducible para el IR, en los primeros cinco años. Sin embargo, sí se permitirá usar la depreciación tributaria del 10% en los cinco años siguientes al plazo máximo, aunque el activo de acuerdo a la depreciación financiera sea igual a cero.

Fuente: diario Gestión

Código de noticia ABX00849 2013-01-22, hora estándard del Este.